Descentralización: ¿descontrol o desarrollo regional?

Durante las últimas semanas, han surgido voces preocupadas y reticentes ante la reforma descentralizadora comprometida con el país. Se ha planteado que la elección democrática del Intendente, imprescindible para que la región delibere y construya su proyecto de futuro, podría dificultar el desarrollo armónico del país. Asimismo, se ha expandido la idea de que transferir poder y recursos de decisión autónoma a las regiones frenaría la inversión privada en los territorios, demorando la necesaria reactivación económica.

 

Al respecto estimamos que la construcción de un proyecto de desarrollo que reconozca y potencie las particularidades regionales, lejos de constituir un riesgo para la gobernabilidad, ayuda a mejorar la gobernanza territorial, puesto que la construcción de un proyecto región que involucre a todos los actores, mediante un diálogo constructivo, conduciría a la definición de prioridades compartidas y a la reconstrucción de confianzas entre la ciudadanía y sus autoridades.

 

En cuanto al desarrollo económico, es bueno recordar que Chile en su compleja diversidad territorial posee espacios regionales de desarrollo económico subutilizados, en parte, a consecuencia de un centralismo en la toma de decisiones que desatiende las urgencias y realidades de cada territorio. Es por ello que no existe contradicción alguna entre una agenda reactivadora y una agenda descentralizadora. Por el contrario, la evidencia internacional muestra que la multiplicación de polos de desarrollo a los que conduce la descentralización favorece un crecimiento armónico, sustentable y equilibrado. Por otra parte, los obstáculos a los proyectos de inversión privada en regiones que hemos observado en los últimos años han ocurrido bajo el l régimen centralizado que impera en Chile. Es por ello que, puede afirmarse una descentralización bien hecha, gradual y efectiva, que genere interlocutores regionales válidos, con capacidad de decisión local, facilitará que los procesos previos a una inversión tengan en cuenta las necesidades de los territorios y de su gente, disminuyan los conflictos, y terminen facilitando su ejecución y aporte al desarrollo.

 

Una descentralización bien realizada, como la propuso la Comisión Asesora Presidencial en Descentralización en octubre de 2014, estimulará a que las autoridades regionales electas se esmeren en generar los incentivos para atraer talentos e inversiones a territorios rezagados y alejados de la capital, contribuyendo a un mayor crecimiento e igualdad en el desarrollo de nuestros territorios. Finalmente, la elección directa de autoridades regionales será un bálsamo que revitalice al sistema político, propiciando la generación de nuevos liderazgos y formas de participación ciudadana.

 

Juan Andrés Varas Braun

Decano Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales - UACh

 

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